Archivo: Ludwig Zeller

Aunque es considerado como uno de los exponentes más relevantes de la vanguardia chilena del siglo XX, Ludwig Zeller continúa eclipsado por cierto desconocimiento general. Nacido en Calama (1927) destaca como poeta y collagista, siendo observado como uno de los pocos surrealistas vivos en la actualidad. Su técnica del collage, que ha destacado a nivel internacional (Canadá, México, Estados Unidos y ciertos países de Europa), y su amplia trayectoria en poesía (con más de 80 libros publicados), lo vuelven un autor que debe ser leído más de lo que, consideramos, lo es hasta el momento. Es por ello que a continuación entregamos una selección de poemas y collages de su libro Alquimista de la imagen , editado por la corporación cultural de Viña del Mar (el cual nace de una exposición con el mismo nombre montado en la ciudad).

 

Sentar cabeza

 

Muchos son los prudentes que allá en mi juventud

Apoyándose en mi hombro me dijeron: Hay que sentar cabeza.

Quizás razón tenían, no es necesario este soñar despierto.

“La poesía ya no da de comer, estudia para consejero,

Asesor diplomático, abogado que interprete la ley y las ganancias.

Despierta de una vez, no se vive del aire y las plumas

Vistosas sólo van enganchadas al copete de pelo de unos pocos.

 

Hay que ser mesurado, discreto, respetuoso de la mano fuerte,

Si eres joven aún, mira de encontrar una novia que tenga buen dote.

Cuida de no contarle a nadie los secretos, sean de naipes

O de faldas cortas, hay que cuidarse de guardar las formas.

 

Eso de ser poeta es sólo un juego, y nadie está seguro

De que el Nóbel lo espera allá al dar vuelta la esquina. Pregunta

A tus amigos, los que admiras: Penurias sufrió Joyce y André Breton

Añoraba lo imposible; Pound fue a la cárcel por traidor y Borges

Recorría laberintos sin verlos, tanteando la pared por sus aristas”.

 

¿Quién podrá ya agregarle un palmo a su tamaño?

Hay que soñar despierto, la vida concede la luz

De esa memoria, el amor está aquí y en cada pétalo

Nos regala su gracia, la virtud de la vida, su locura.

 

Luwdig10005

 

Dejar el mundo, nacer hacia el otro sol

 

La ausencia, ese sonido de diabólicos insectos

Zumbando allá en la oscura madrugada: se murió Rosamel

Y sobre el hielo resbaló Thérèse, la que siempre lo salvaba.

Se murieron mis padres y yo no pude verlos, murió Carlos,

Mi hermano, pero temo que lo enterraron con su pata de palo,

Esa fatalidad, la que cambió su vida para siempre.

 

Se murió Ida, mi hermana apasionada y tras ella los suyos.

Tratando de enfrentarse a su destino, murió Gómez-Correa

Y con él se deshizo de raíz de Mandrágora; se murió Pellegrini,

Aldo, el bueno. Se fue Enrique Molina, el navegante incierto

Y por las cataratas de la imagen vio caer a aquellos que amo,

Carne de mi carne.

 

La caravana pasa, vamos todos a celebrar

La poesía al otro lado, cerca del corazón donde se apagan

Los ausentes, esas llagas, esos fuegos errantes.

 

Luwdig2

 

Distracción ontológica

 

La vida es sólo un tubo sin remedio.

Entrar aquí da a todos el derecho de mirar la injusticia,

de llevarla como ascua en la mano cerrada,

De gritar torturado en sus aristas o lanzarla

Quemante como un dardo en la tela maldita

Que va hilando una araña en otra entrada…

                                             … que es un sueño,

De la vida que es sólo un tubo sin remedio.

 

Luwdig30003.jpg

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: