Gonzalo Millán: Los poetas somos unos leprosos

Uno de los autores que, mediante su lectura, inspiró la creación de nuestra revista es Gonzalo Millán. Su obra, desde sus poemas hasta su creación poética-plástica (como lo es el Archivo Zonaglo; las cerca de quince mil tarjetas que el autor pinta, diseña y dibuja.), se enmarcan en la lógica de interrelacionar imagen y palabra. Los poemas de Millán deambulan entre diversas temáticas pero siempre se sitúan dentro de límites que el autor define según el contexto. Aquello es así porque para Millán la poesía tiene “esa capacidad terapéutica y regeneradora, en el sentido de que uno no vuelve a esos temas por morbo ni para refocilarse en la desgracia, sino para reconquistar esas zonas que están sumergidas o son tan cenagosas. Son territorios salvajes que han sido inundados y a los cuales la escritura permite acceder.” (31)

Para nosotros Gonzalo Millán es una de las piezas claves de la poesía chilena por ende, a continuación, presentamos una recopilación de poemas y agregamos un poema inédito incluido en una Paloma de poesía del año 82, bajo el título de La joven poesía chilena, junto a Claudio Zamorano y Floridor Pérez. Además, incluimos en este archivo un video en donde el autor lee el poema número 48 de La ciudad.

 

Relación Personal (Ediciones Arancibia Hermanos, 1968)

 

EN BLANCAS CARROZAS VIAJAMOS

 

Ocultos entre raíces

manchadas por hollejos de frutas,

y humaredas de hojas y papeles,

se endurece en mis manos sucias,

al palpar la rubia

sedosidad niña de tus piernas,

la celeste cornamenta de mis venas.

 

Tú con una piedra rompes

un cuesco de durazno,

mascas la amarga semilla

y endulzada la echas en mi boca.

 

Yo me humedezco un dedo

y en el muslo trazo con saliva

las iniciales de tu nombre.

Tú les echas tierra.

Después el polvo cae.

 

BAUTISMO DE POLVO

 

Soy un niño de escasos años

y meses, precozmente prodigo,

jugando como los gorriones

con el polvo de los siglos

que en segundos me encanece.

 

EL ADOLESCENTE HUYE COMO UNA CULEBRA

 

Como una jarra me vuelcas en la maleza;

tus pechos aplastan mis dedos,

y como una medrosa culebra

huyo del pesado paso de tu carne,

arrastrándome entre las ortigas,

enredados los cabellos de hojas secas.

 

SI ME ABRIERAS EL PUÑO, ME HALLARÍAS SUCIA LA PALMA DE LA MANO

 

Sabes mis ojos y sobre mi boca sabes

el número infantil de los lunares.

Conoces mi risa de torcidos labios

y sabes además,

que levanto un hombro cuando camino.

Falta solo que vuelques

la faz soleada y lisa de la piedra

y mires mi otra cara,

hundida dentro de la tierra.

 

TU QUEBRADO VIDRIO ROJO

 

Tu sangre se seca en mi vientre

como una mancha de óxido

entre tus piernas partidas

se pega el dolor del lacre.

La almohada moja mi mejilla

con tus lágrimas,

y seguimos aguardando mudos,

entre encajes y sedas arrugadas,

el silencio del muerto

o el grito del recién nacido.

 

Dragón que se muerde la cola (Ediciones Cordillera, 1984)

 

IV

 

Me diviso entrando

a una pieza

cuya puerta

cierro con llave.

Corro en punta

de pies a espiar

mis secretos manejos

y veo por la cerradura

que me mira mi ojo.

 

XII

 

Me pago a mí mismo

y me doy

vuelto y vuelta

el sello y la cara.

 

XIII

 

Exploro como un guante

mi cuerpo. Toco

con un dedo el techo

de mi cráneo.

No hay más allá

del firmamento pintado

en la bóveda de hueso.

no hay en mi cuerpo

de títere otro secreto

fuera de mi mano.

 

XVIII

 

Quiero decir amor

hasta perder la voz,

la entraña, el seso,

tal como todo

lo que en aire, mar

y tierra alienta

y clama por pareja.

 

Me prometo:

no más saña de alacrán

en círculo de fuego.

 

Vida (Ediciones Cordillera, 1984)

 

ÁRBOL DE LA VIDA

 

Si

el amor

junta dos manos

las mitades del árbol

reúne

partido en dos

por un rayo.

 

TEMORES

 

A veces

las gatas

tienen

perritos.

 

JUEZ

 

Vacilante juez todopoderoso,

en tus manos, en tus pies

está la suerte del insecto

efímero que llega inerme

hasta tus plantas gateando

en ocho, en seis, en cuatro

patas como tu pequeño hijo.

 

VASO

 

Un espejismo cristalizado

de la sed es el vaso;

palacio límpido como un foso

sin puente, resbaladizo.

Deseo insaciable de nada.

Salvo el aire.

Allí es leve lo pleno

y lo hueco es grave.

Bebo vidrio del vaso vacío.

 

BOLICHE

 

Me quedo resignado en casa

mientras mi mujer trabaja.

Soy el dependiente inválido

-el pelo hasta los hombros-

de un boliche en bancarrota.

 

La poesía pesa como una joroba.

Bajo su peso echo a caminar

estos versos que no me sustentan

a mí ni a nadie y a penas

me sirven de muletas.

 

Fío mi poesía y nunca me pagan.

Iluso, espero el Pago de Chile.

 

PISCIS

 

Los ojos de los peces

estaban

siempre mirándonos,

abiertos y voraces,

desmesurados como soles.

 

Y lo ignoramos

con nuestra ceguera

de gusanos,

atentos únicamente

al dolor del anzuelo.

 

La ciudad (Les Editions Manson Culturelle Quebec, 1979)

 

3.

 

Andan los relojes.

Andan los planetas.

¿Cómo andamos?

Ando a tropezones.

Ando enfermo.

Ando con hambre.

Ando sin plata.

Ando andrajoso.

Ando sucio.

Ando solo.

Ando con miedo.

Ando huyendo.

¡Andate! me dijeron.

Ando por los andenes.

¡Andando! Adiós.

Los Andes están nevados.

 

5.

 

Pasan carrozas.

Por esta calle pasan entierros.

Pasaron a muchos por armas-

Las calles tienen muchos baches.

Los caballos llevan gualdrapas negras.

¡Hin! relincha un caballo.

Pasan los camiones.

Pasan los autos de hombres acaudalados.

Los niños pasan el río.

Pasa un enano con una gran cabeza.

Pasa el tirano en un auto blindado.

 

Pasar por alto los abusos.

Los tiros a altas horas de la noche.

No abrir la boca sino para comer.

Cuando hay para echarse a la boca.

Pasamos hambre.

No se puede hablar abiertamente.

Los loros hablan fácilmente.

El loro tiene vistoso plumaje.

Los plumíferos escriben en los diarios.

Los papagayos hablan por la radio.

La mordaza impide el habla.

 

Vvms mrdzds.

Vvmos mdzdos.

Vivimos mordazados.  

 
15.

Pide saliva.

En la boca.

Seca de miedo.

La lengua pegada.

 

El silencio.

Y la palabra.

Matan.

 

De la garganta.

Brota de golpe.

El grito.

De agua.

 

27.

 

Apareció. Había desaparecido.

Pero apareció. Meses después.

La encontraron en una playa.

Apareció en una playa.

Meses después con la columna.

Rota y un alambre al cuello.

48. 

(Aquí la lectura del poema en la voz del autor)

https://www.youtube.com/watch?v=Su3tGp-feEg

El río invierte el curso de su corriente.

El agua de las cascadas sube.

La gente empieza a caminar retrocediendo.

Los caballos caminan hacia atrás.

Los militares deshacen lo desfilado.

Las balas salen de las carnes.

Las balas entran en los cañones.

Los oficiales enfundan sus pistolas.

La corriente penetra por los enchufes.

Los torturados dejan de agitarse.

Los torturados cierran sus bocas.

Los campos de concentración se vacían.

Aparecen los desaparecidos.

Los muertos salen de sus tumbas.

Los aviones vuelan hacia atrás

Los “rockets” suben hacia los aviones.

Allende dispara.

Las llamas se apagan.

Se saca el casco.

La Moneda se reconstituye íntegra.

Su cráneo se recompone.

Sale a un balcón.

Allende retrocede hasta Tomás Moro.

Los detenidos salen de espalda de los estadios.

11 de Septiembre.

Regresan aviones con refugiados.

Chile es un país democrático.

Las fuerzas armadas respetan la constitución.

Los militares vuelven a sus cuarteles.

Renace Neruda.

Vuelve en una ambulancia a Isla Negra.

Le duele la próstata. Escribe.

Víctor Jara toca la guitarra.

Canta

Los discursos entran en las bocas.

El tirano abraza a Prat.

Desaparece.

Prat revive.

Los cesantes son recontratados.

Los obreros desfilan cantando

¡Venceremos!

 

 

Virus (Ediciones Ganymedes, 1987.)

 

VIRUS

 

Si llevas el veneno

en las fauces,

muérdete la cola

donde está el antídoto

como el ouroboros.

 

Claroscuro (Ril Editores, 2002)

 

ASPIRACIÓN EXPIRADA

 

Llegar a escribir

algún día

con la simple

sencillez del gato

que limpia su pelaje

con un poco de saliva.

 

 

IMG_0391
La joven poesía chilena, Paloma de poesía 4. 

 

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